Hay días y días. Hay días grises, días negros, días rojos, días amarillos, así como hay días de lluvia, días soleados, días nublados... Es algo natural. El ponerles colores es algo mío, pero todos lo sabemos, lo llamemos como lo llamemos: días tristes, días felices, días más o menos, días tranquilos, días eclécticos, días activos; días con energía positiva, días con energía negativa, días con energía creativa; días productivos, días paja, días... y días. Los días pasan, y uno generalmente no lleva el registro de cuáles de sus días fueron grises y cuáles fueron violetas; pero los días son, te des cuenta o no. Y como yo tampoco los registro uno a uno, me pregunto: ¿cómo será el balance de mis días? En un año... ¿cuántos de mis días habrán sido felices? ¿Cuántos habrán sido tristes? ¿Cuántos días habrá llovido y cuántos habrá habido sol? Este blog es también un poco de eso, poder sacar un balance de mis días. O más que de mis días, porque 24 horas es una medida arbitraria, de mis momentos. ¿Te das cuenta de todos los momentos que vivimos? Son muchísimos... ¿podremos contarlos? No creo. ¿Cómo te das cuenta de que termina un momento y empieza el otro? ¿Podés darte cuenta? Yo creo que no se puede... Pero aún así, cada entrada del blog es un momento diferente. Porque entre entrada y entrada pasan cosas diferentes.
Volviendo a lo que me impulsó a escribir, que es básicamente el contraste entre un día y otro, o, mejor dicho, entre un momento y otro, me parece increíble cómo de un instante al siguiente tantas cosas pueden cambiar. Sea porque el auto frenó diez centímetros antes, o diez centímetros después; sea porque justo cuando pasaste por ese bar una columna tapaba a tu novia que estaba con tu mejor amigo, o justo cuando pasaste no los tapaba; sea porque pasaste dos segundos después de que "alguien" levantara el billete de dos pesos de la calle, o dos segundos antes; la cuestión es que, sea en cosas super grosas o en cosas mínimas, muy mínimas, el cambio que generan esas coincidencias que van ocurriendo, sea inmenso o ínfimo, es. Es cambio. Y una vez que algo cambia, cambió. Podrá ser reversible o no. Pero que cambió... ya está hecho. Y son pequeños instantes, encuentros o desencuentros, que si los midiéramos en probabilidades quizás serían de una en cincuenta y cinco mil millones, pero pasan igual. Y son cosas que, mucho o poco, para bien o para mal, te cambian la vida.
No sé qué color tendrá el cambio. No creo que tenga un solo color; el cambio es más como una transición, porque es eso, es cambio. Así que va a ser multicolor. (Pensé en poner una letra de cada color... pero me dio mucha paja).
Me voy a seguir escuchando The Rasmus, y, como bien dijo Manu, relajarme. Después de todo, de alguna manera y como todos nosotros... me lo merezco, ¿no?

Me excuso por publicar un link como comentario, pero creo que es un aporte muy bueno que quizás responda algo (bueno) o quizás despierte más preguntas (mejor aún, mayor conocimiento)
ResponderEliminarÉl te lo va a explicar mejor que yo, es muy interesante el tema de las posibilidades, (casualidads o causalidades?)
http://www.youtube.com/watch?v=s42mrdhKwRA