domingo, 16 de mayo de 2010

De tréboles con cuatro hojas

No soy lo que se dice una mujer con suerte. Más bien me considero bastante yeta. Sea como sea, estaba pensando: ¿quién inventó un concepto tan extraño como la suerte? ¿Qué es la suerte? ¿De qué color sería? Personalmente la encasillaría en el verde, por asociación con el trébol de cuatro hojas. Pero... ¿quién decidió que el trébol de cuatro hojas es símbolo de suerte? ¿Por qué? Y sobre todo... ¿para qué?
Mi conclusión fue que un concepto tan bizarro como el de suerte fue inventado porque era necesario. Porque hay gente que necesita ideas como esa. Si la vida fuera tan lineal... vamos, sería un embole. Conceptos como suerte nos alegran el día, nos hacen tener esperanzas, ilusiones... "Si tengo buena suerte lo veo esta noche". "Tengo buena suerte, me encontré 10 pesos en la calle". Y, por el contrario, cuando pasan cosas malas, es un refugio. "Perdí 100 pesos... Es mala suerte". No es que sos un boludo y no sabés guardar 100 pesos, no. Es la mala suerte. Qué concepto conveniente para gente torpe como yo. "Me golpeé, de nuevo. Mala suerte". Ni hablar de las cosas que son mala suerte pero que convertimos en buena suerte para sentirnos mejor. No, no me expliqué bien, acá va el ejemplo: "Pisé mierda, uh, buena suerte".
Es curioso. Yo decía que la suerte nos hace esperanzar... El verde es el color de la esperanza. ¿Tendrá algo que ver, o será pura coincidencia? Sea como sea... no me siento verde ahora, pero esta nota es definitivamente, verde.

1 comentario:

  1. Es una hermosa ficción conveniente, construcción deliciosa para salvaguardar el delicado balance entre nuestra codicada omnipotencia y la consecuente impotencia, ante el propio espejo de las posibilidades de existencia.

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