Blanco y negro contrastan. Negro y blanco también. Cuando tengo un día blanco y negro, veo todo más objetivamente, puedo analizar mejor las cosas. Son los días más racionales que tengo. Durante un día en blanco y negro las cosas resaltan más, se ven mejor, me llaman la atención de una manera que con otros colores sería imposible. Y eso me ayuda a pensar.
Cuando algo se ve borroso y le saco los colores, sus límites se definen: hay una línea que divide una cosa de otra. Cosas que pueden ser la fantasía y la realidad, lo bueno y lo malo, lo útil y lo insignificante.
Veo las cosas más claras porque les saco toda emoción, todo sentimiento, toda sensación. Miro hechos, y no ideas. Y por eso puedo definir mejor ese tipo de cosas. Puedo separar lo que es de lo que creo, lo que pasa de lo que siento, lo que soy de lo que pienso que soy. Puedo empezar a ver y analizar en lugar de imaginar y crear. Porque después de todo, las sensaciones son cosas que uno va creando, no son algo que cae del cielo y oops! aparece dentro de uno. Son una construcción de cada persona. Podés llamarlo persona, alma, mente, encéfalo, esencia fundamental, corazón, personalidad, o como quieras. Pero creo que vas a estar de acuerdo conmigo en eso.
Por eso, en un día en blanco y negro puedo discernir qué emociones fui creando, y hasta quizás puedo encontrarles una razón.
Pero más allá de todo lo que veo, de lo que soy capaz de descubrir o analizar fríamente, lo increíble es la manera en que puedo racionalizar todo eso que en cualquier otro momento me hubiera hecho sentir de algún otro color. Puedo trascender las emociones, puedo incluso trascender los pensamientos. Ya no tengo mil voces en mi cabeza diciéndome qué tengo que hacer, cómo me tengo que sentir, qué tengo que creer. En esos momentos me siento libre, pero libre de verdad. Es una libertad más grande que todas las libertades que puedo experimentar de cualquier otra forma: es una libertad única, absoluta. Es casi irreal.
Como dije al principio, blanco y negro contrastan. Pero también pueden fundirse en una armonía tan perfecta que sólo de verlos da placer. Y de eso se tratan mis momentos en blanco y negro.

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