Cuando me levanto de la siesta, suelo no entender nada.
Pero si encima me despierto porque alguien tocó el timbre porque en mi puerta hay un bombón que me está dando una llave para que yo pueda entrar a mi casa... ¡Entiendo menos todavía!
Casi un humorómetro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario