Hoy tuve uno de esos días en que me amo. En que siento que realmente me va a ir bien, que no me voy a equivocar, que soy genial y que si yo fuera otra persona me amaría también. Es curioso, porque al mismo tiempo que siento eso, sé que no es así. Tengo, siento la ambigüedad de amarme tanto y a la vez saber que si fuera otra persona me caería mal. Pero mientras duran momentos así... los aprovecho, porque son pocos y son geniales. Vale la pena amarse. ¿Nunca te pasó? Entonces te recomiendo que te vayas YA, sin terminar de leer esto ni nada, a hacer algo que te salga muy bien, y una vez que termines de hacerlo, pienses en lo bien que te salió. No tengas vergüenza de sentirte orgulloso de vos mismo, de creerte el mejor. No significa que durante este tipo de días soy una orgullosa sin remedio, porque, hola, sigo sabiendo que tengo limitaciones, las conozco muy bien, sigo siendo yo, con todas mis mierdas a cuestas, con mi historia de lágrimas y sonrisas. Pero en estos momentos sé que cuando digo que me odio me estoy engañando a mí misma. Es cierto que me caigo mal en muchas ocasiones. Pero cuando me caigo mal, son actitudes mías, no soy yo por completo. No me odio, simplemente odio mi manera de desenvolverme en la vida. Pero a mí, a mí por dentro, no. O al menos no del todo.
Ok, detesto la forma en que salen de mí las cosas que digo. Pero no detesto lo que pienso, sólo lo que parece que estoy pensando.
Suena ridículo, lo sé. Pero así soy yo. Y hoy, así me amo.
Dicen que la pasión es roja. Dicen que el amor es pasión, por lo tanto, que el amor es rojo también. Y como el auto-amor no difiere taaaaanto del amor hacia los demás, este va a ser un día rojo.
-Cambio y fuera.-
-Cambio y fuera.-

Y qué fue eso que te salió tan bien y te hizo amarte?
ResponderEliminar(=
nada. simplemente, se me dio. pero esa es una buena forma de hacerlo a proposito
ResponderEliminar