Decirte que no sería mentirme a mí misma, cuando venís a mí ofreciéndome tu abrazo tan dulce y amplio. Sería engañarme, engañarnos, sería pecado. Porque sí quiero fundirme con vos, ser una con vos, ser una las dos. Vos, la muerte serena, y yo, la humana torpe y equivocada.
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